martes, 24 de diciembre de 2013

Van a por todas


Rabia, indignación, desolación. Éstos son algunos de los sentimientos que muchas personas estamos padeciendo al ver cómo los avances sociales y políticos conseguidos en los últimos 35 años están siendo desmantelados. El PP de Rajoy no defiende derechos, impone antiderechos.
Han atacado los derechos sociales, recortando y privatizando el Estado del Bienestar; los derechos civiles, con la pretendida Ley de Seguridad Ciudadana que es en realidad una ley de represión ciudadana. En paralelo, la Ley de Seguridad Privada refuerza la política del miedo y la coacción. En definitiva, el Gobierno de Rajoy convierte los derechos en delitos, pervirtiendo así todos los principios y valores de la democracia.

Pero si hay un frente que gusta especialmente a esta derecha es el de atentar contra los derechos de las mujeres. Por si no era suficiente con el impacto que los recortes al Estado del Bienestar tienen sobre las mujeres, a lo que sumaron la negación del derecho a la reproducción asistida a lesbianas y mujeres solas, ahora nos quitan otro derecho: el derecho a una maternidad libremente elegida. El derecho a decidir libremente. Con esta reforma consiguen generar inseguridad jurídica a las y los profesionales sanitarios, un mecanismo de coacción muy eficaz para dificultar la práctica médica y por otro lado, convierten en una carrera de obstáculos para las mujeres la posibilidad de interrumpir voluntariamente un embarazo. En definitiva, a las mujeres sólo nos van a quedar dos opciones, si tienes recursos, acudir a cualquiera de los países europeos que tienen leyes de plazos, la mayoría por cierto; o bien, se verán abocadas a realizar abortos clandestinos poniendo en grave riesgo su vida y su salud. En definitiva, lo único que garantiza esta Ley es dolor y sufrimiento para las mujeres que quieran interrumpir su embarazo.

Una reforma que reconoce derechos a unos y se los quita y niega a las mujeres. Se reconoce el derecho a objetar en conciencia de todos los profesionales sanitarios, pero nos niegan el derecho a ejercer la libertad de conciencia a las mujeres a la hora de tomar una decisión de forma libre y autónoma sin necesidad de ser tuteladas. Las mujeres somos sujetos de derechos y la tutela médica que nos quieren imponer es un insulto a nuestra inteligencia y un ataque a nuestra dignidad.
La triple alianza de la derecha política, económica y religiosa está siendo devastadora para una sociedad que, a pesar de los ataques permanentes a nuestros derechos y libertades que estamos sufriendo, permanece todavía en estado de shock. Estoy convencida de que estas políticas ni siquiera responden al interés o a la voluntad de la mayoría de las personas que votaron al PP. Ya no hay lugar para seguir siendo la presunta "mayoría silenciosa".

Vamos a reaccionar, estoy segura de ello, porque este es un país que sufrió cuarenta años de dictadura nacionalcatólica, con varias generaciones de españoles y españolas que vivieron esos años con mucho dolor y sufrimiento. Somos una sociedad que, no sin esfuerzo, ha podido superar aquellos tristes años y que gracias a la democracia, que tanto nos costó conseguir, ha podido crecer y vivir en libertad. Por todo ello, desde la más profunda conciencia cívica, ciudadana y democrática, no podemos permitir que nos sigan arrebatando derechos y libertades. Bajo ninguna circunstancia queremos volver a una España en blanco y negro, con el NO-DO, servido ahora en televisión de plasma, de telón de fondo.

Artículo de opinión publicado el 24/12/2013 en La Provincia: http://www.laprovincia.es/opinion/2013/12/24//579752.html

lunes, 25 de noviembre de 2013

Respuesta social contra el terrorismo machista


Hoy se conmemora el Día Internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres, un día en el que tenemos la obligación de recordar que todas las formas de violencia ejercida contra las mujeres suponen un grave atentado al derecho a la libertad, la salud, la integridad física y psíquica, la seguridad, la dignidad y la vida de las mujeres. Desde el año 2000 un total 79 mujeres han sido asesinadas en Canarias. Desde principios de este año, se han producido en las islas 3 asesinados machistas, que han costado la vida a dos mujeres y un menor. Son muchas vidas truncadas violentamente y muchas mujeres y sus hijos e hijas que sufren cada día la violencia.
Una violencia que podemos calificar de terrorismo machista. El lenguaje importa y nos ayuda a ser conscientes de la dimensión del problema. La RAE define la palabra terrorismo como  “dominación por el terror”, “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Dominación y control por medio del ejercicio de la violencia, por medio del terror, de la amenaza constante. Una realidad con la que conviven muchas mujeres día a día y frente a la cual tenemos la responsabilidad como sociedad de reaccionar. Las mujeres que sufren violencia, las víctimas de la violencia machista se merecen la misma respuesta social que otras víctimas de otros terrorismos. Frente a cualquier violencia terrorista no existen víctimas de primera y víctimas de segunda.
El miedo es un mecanismo de control y coacción, y la crisis económica viene a añadir un nuevo elemento disuasorio a la hora de que las mujeres puedan romper con sus agresores. Incertidumbre, miedo y  dependencia económica explican la disminución constante en el número de denuncias. La incertidumbre económica, la precariedad endémica en la que se encuentran muchas mujeres y las políticas ultraconservadoras que atentan contra el Estado del Bienestar afectan gravemente a las mujeres víctimas del terrorismo machista.
La violencia de género es la manifestación más terrible de la desigualdad y en una sociedad en la que las desigualdades sociales se incrementan día a día, en la que los derechos de ciudadanía son cuestionados y recortados por las políticas conservadoras del Gobierno de Rajoy, que limita los derechos y libertades de las mujeres, no es de extrañar que la violencia machista se vea reforzada.
 Desde el Instituto Canario de Igualdad queremos manifestar nuestro compromiso para  garantizar la atención a las mujeres y sus hijos e hijas que sufren violencia. En Canarias no vamos a reducir los presupuestos destinados a garantizar la Red Canaria de Servicios y Centros de atención especializada a víctimas de violencia de género. Me gustaría trasladar un mensaje de seguridad y confianza a todas las mujeres que están sufriendo violencia machista, que acudan a los servicios especializados para que conozcan cuáles son sus derechos, para que podamos ofrecerles apoyo e información y así puedan dar los pasos necesarios para romper con la situación de violencia en la que se encuentran.
También me gustaría invitarles a reflexionar sobre la normalización de la violencia hacia las mujeres en nuestra sociedad. No podemos minimizar sus consecuencias, ni podemos mirar hacia otro lado. Tenemos que acabar con todas las estructuras, discursos, actitudes y prácticas que día a día contribuyen a justificarla y por tanto, a perpetuar la desigualdad. Mientras exista violencia hacia las mujeres no podremos decir que vivimos en una sociedad libre y con igualdad.
Somos responsables a la hora de construir una sociedad más justa, más libre y con más igualdad para todos y todas. La crisis económica, la incertidumbre social y el miedo no pueden ser una excusa para no comprometernos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Violencia(s) Sexual(es)

Con motivo del 25 de noviembre,  Día Internacional contra la Violencia de Género, este año hemos querido hacer visible que  cuando hablamos de violencia de género no sólo nos estamos refiriendo a la violencia ejercida por la pareja o ex pareja. Es cierto que esta violencia es la que más visible está en la sociedad y, eso es positivo porque ha costado mucho tiempo y trabajo lograr este reconocimiento social, sacar la violencia machista del ámbito privado para convertirla en un problema social que requiere de una respuesta integral por parte de toda la sociedad. Pero no podemos convertir la violencia de género en sinónimo exclusivo de violencia ejercida por el hombre hacia la mujer en el ámbito  de la pareja. Tenemos que tener presente que todas las formas de violencia ejercida contra las mujeres suponen un grave atentado al derecho a la libertad, la salud, la integridad física y psíquica, la seguridad, la dignidad y la vida de las mujeres. En el momento de escribir estas palabras, 47 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, un asesinato por agresión sexual, 2 asesinatos vinculados al tráfico de mujeres y prostitución.
Todas las manifestaciones de la violencia machista se basan en la desigualdad, y son un mecanismo eficaz para garantizar  el sometimiento de las mujeres. La violencia, o la mera posibilidad de saber que esa violencia puede ser ejercida en cualquier momento, por cualquier hombre, en cualquier lugar, constituye un mecanismo de control del sistema patriarcal. Las mujeres crecemos siendo educadas en el miedo a sufrir algún tipo de agresión, aunque no se nos diga explícitamente. El miedo es un mecanismo de control y coacción, un recordatorio constante de la distinta posición que mujeres y hombres ocupamos en la sociedad y sobre todo, un recordatorio de quién es el que ostenta el poder.
La normalización social y cultural de la violencia hacia las mujeres en general y de la violencia sexual en particular, ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad, siempre presente en todas las culturas y todas las épocas. Nuestra cultura está llena de imágenes que contribuyen a normalizar las agresiones sexuales y la violencia de género.

La imagen que hemos escogido para estas jornadas corresponde a una escultura del Barroco (s. XVII) , una obra de  Bernini que representa el rapto de Proserpina por Plutón (Perséfone y Hades en la mitología griega). Desde la mitología griega hasta el cine actual, nos encontramos con todo un universo simbólico en el que la violencia hacia las mujeres es una constante y que ha sido determinante a la hora de construir un imaginario colectivo tolerante hacia la violencia de género.

Toda nuestra tradición cultural está llena de imágenes de violaciones y agresiones a mujeres, desde la mitología griega pasando por todas las representaciones de la misma en la Historia del Arte hasta los productos culturales de nuestra época: cine, literatura, música, etc, nos siguen remitiendo a esa aceptación de la violencia como algo casi natural. Cuando la violencia se nos muestra a través del arte, de la literatura, del cine o de cualquier producto cultural, se produce el efecto del distanciamiento psicológico sobre el hecho en sí que se nos muestra y de esa forma se sigue normalizando y aceptando la violencia hacia las mujeres.
La imagen del rapto de Proserpina no es muy distinta de las que pudimos ver hace poco con motivo de las fiestas de San Fermín. Mujeres expuestas en el espacio público que eran objeto de tocamientos y que se pretendía justificar en algunos casos como algo "inocente", "producto de la fiesta", o "si vas ya sabes a lo que te expones", es decir, al final, la culpable de sufrir la agresión es la mujer, o lo que es lo mismo, el espacio público sigue siendo un ámbito hostil (y no es que el espacio privado sea tampoco un lugar "seguro" per se para las mujeres, pero los argumentos para justificar o aceptar la violencia en esos casos son distintos)  para las mujeres. En definitiva, sigue funcionando la coerción patriarcal a través de la violencia, del hecho de hacernos sentir que somos vulnerables, de socializarnos en el miedo y en la desigualdad.

El cuerpo de las mujeres se convierte así en campo de batalla, en un objeto expuesto a la mirada y el deseo masculino, que se lo puede apropiar en cualquier momento, sin importar nuestro deseo ni voluntad. ¿Existe acaso mejor expresión del orden patriarcal?. Acabar con la normalización de las violencias sexuales, deconstruir todos los discursos y relatos simbólicos y los que no lo son,  que contribuyen a justificarla y por tanto, a perpetuar la desigualdad, es sin duda uno de los retos que tenemos para construir una sociedad en igualdad para todas y todos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

No a la patologización de las identidades Trans

Artículo publicado en Canarias 7, el 19 de octubre, con motivo del Día Internacional por la Despatologización de las identidades Trans.

 
Este 19 de octubre se celebra internacionalmente el día para la despatologización de la  transexualidad. Impacta no el día, sino el hecho de que la transexualidad se considere una enfermedad. Debemos seguir trabajando para que la diversidad humana sea considerada como tal diversidad y no quede catalogada bajo prismas ya caducos sobre normatividades correctas y desviaciones.

En este día quiero trasladar el compromiso del Instituto Canario de Igualdad con las personas transexuales y nuestro rechazo a la transfobia. Nos hemos comprometido con los colectivos que trabajan en favor de los derechos de las personas LGTB en la elaboración de un folleto que permita informar de forma veraz sobre la transexualidad y contribuir así a eliminar prejuicios, estereotipos e ideas erróneas que consideran la transexualidad una enfermedad. Porque creemos firmemente en la diversidad.
 
Es necesario acabar con los estigmas que todavía puedan existir en la sociedad para lo que es fundamental información, conocimiento y respeto. Un papel esencial lo juega la educación. En este sentido, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha presentado recientemente a la comunidad educativa de las islas un protocolo de actuación para abordar la atención a menores y adolescentes transexuales.
 
Vivir en Canarias es una fortuna por mil y una razones que no precisan aclaración, pero también por otro motivo que por silenciado sí necesita ser nombrado.
Tenemos la suerte de vivir en una sociedad tan rica en todos sus matices que sin saberlo tenemos incorporada una visión mucho más diversa que en otros lugares del mundo. Hablar de transexualidad no es nada extraño en nuestras islas, porque conocemos a hombres y mujeres transexuales en nuestro día a día, no en vano Canarias tiene casi el triple de población transexual que la media europea.
 
Con motivo de este día contra la patologización de la identidad transexual me gustaría invitarles a reflexionar sobre el hecho en sí mismo. Si no elegimos nuestra identidad al nacer ¿cómo puede ser ésta una enfermedad?  Sí conocemos la existencia de hombres y mujeres transexuales a lo largo de la historia y en todas las culturas, como bien nos acerca la antropología, cómo puede ser que a esta altura del siglo XXI haya quienes quieran seguir tachando esta realidad de enfermedad.
Repensar clasificaciones peyorativas de las minorías o de las realidades minorizadas es lo que ha permitido que como sociedad integremos en igualdad a las distintas etnias, creencias, leguas o sexos. Hoy sencillamente hablamos de avanzar un paso más y hacer lo mismo con la diversidad de identidades con la que nacemos hombres y mujeres.
 
Y para eso debemos comenzar a conocer la diversidad que supone y nombrarla.  Estadísticamente, la mayoría de las personas son cisexuales, es decir, han nacido con la certeza de pertenecer a un sexo biológico que además se corresponde con la identidad de género que se asocia al mismo. Pero esto no siempre es así. Debemos entender que hay mujeres y hombres que nacen con otros cuerpos y no por ello son  mujeres y  hombres menos naturales, menos biológicos y menos merecedores de todo nuestro respeto y protección.
 
Aproximadamente un 3% de los 18.000 bebés que nacen cada año en nuestra comunidad es transexual. Nacen transexuales, nacen con un sexo, con una identidad de género que no se corresponde con la genitalidad que nos han enseñado que es acorde con lo que es ser niña o niño.
Mi agradecimiento a la labor realizada por Gamá, Algarabía y Altihay que día a día luchan por los derechos de las personas LGTB de Canarias y que con su esfuerzo y trabajo nos ayudan a construir en las Islas una sociedad tolerante y respetuosa con la diversidad humana.
 
Frenar la transfobia pasa por no permitir que esta realidad siga siendo estigmatizada como enfermedad.  Les animo a participar en esta tarea.
 

martes, 15 de octubre de 2013

Mujer rural: capacidad emprendedora

 


Cada 15 de octubre, desde hace seis años, conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales designado por la ONU para reconocer la aportación de la mujer en el desarrollo social, cultural y económico y en la promoción de la igualdad en el ámbito rural, y para agradecer su esfuerzo y dedicación, una labor históricamente oculta.

Las mujeres siempre han contribuido a las actividades productivas agrícolas, ganaderas, artesanas y de la industria agroalimentaria y lo han hecho sin reconocimiento y sin sueldo, situándose su labor en segundo plano, detrás de su pareja. Su trabajo ha sido tradicionalmente considerado como una actividad complementaria al trabajo doméstico y al cuidado de menores y mayores. Pero esta situación ha ido cambiando, ahora las mujeres rurales lideran, con su iniciativa, muchos proyectos empresariales.

No obstante, todavía hoy las mujeres rurales tienen que hacer frente a brechas que tienen que ver con los roles tradicionales en el medio rural y al techo de cristal que impide que asciendan en las organizaciones y empresas. Es hora de reconocer su papel protagonista en el desarrollo económico y social, así como de hacer visible su iniciativa emprendedora y su activismo social en la lucha por la igualdad.

El Instituto Canario de Igualdad celebra cada año esta fecha para recordar la aportación de las mujeres rurales al desarrollo de Canarias, para reconocer y hacer visibles sus aportaciones en las actividades productivas y sociales y para recordar las desigualdades y discriminaciones a las que se enfrentan. Y sobre todo, en esta etapa de dificultades económicas, para resaltar su capacidad innovadora y renovadora y su papel como creadoras de nuevas oportunidades.

Es fundamental sacarlas definitivamente del ostracismo y trabajar por su empoderamiento. Y hacer visible su contribución en un entorno mucho más complicado a la hora de acceder a las mismas oportunidades que las mujeres del medio urbano.

Este 15 de octubre,  los actos programados por el Instituto Canario de Igualdad están dedicados a las mujeres rurales emprendedoras. Y no será el único día. Para 2014 el organismo autónomo de Igualdad ha previsto una línea de trabajo específico de formación para el fomento de la creación de empresas por mujeres en el medio rural, ya que el compromiso y el trabajo constante y diario es necesario para lograr la igualdad efectiva.

Las mujeres son emprendedoras, también en el ámbito rural. Siempre lo han sido, pese a que algunas mentalidades retrógradas y misóginas intenten, todavía en el siglo XXI, ensombrecer sus aptitudes y negar sus capacidades.

Mi total rechazo a estas actitudes machistas, y mi eterno agradecimiento a todas las mujeres que día a día luchan por el reconocimiento de su trabajo, lideran sus empresas y defienden sus derechos, así como a todas las personas, instituciones y entidades que desde sus respectivos ámbitos de actuación trabajan a favor de la igualdad en el medio rural. En manos de todas y todos está el futuro de una sociedad más igualitaria en nuestra tierra.

martes, 23 de julio de 2013

Mujeres de primera y mujeres de segunda



No hace mucho tiempo se nos ofrecía como una imagen de modernidad para la derecha en algunos medios de comunicación, el hecho de que la secretaria general del PP, María Dolores de Copedal fuese madre soltera y además, por inseminación artificial. Me gustaría dejar claro que no comparto este tipo de menciones por considerarlas sexistas. A las mujeres en política se nos etiqueta por cuestiones que tienen que ver con la imagen o aspectos de la vida privada, y que en cambio no son tenidos en consideración cuando se habla de los hombres en política. Pero viene bien recordar esta circunstancia a tenor de la última medida propuesta por el PP en relación a la reproducción asistida.

El Ministerio que dirige Ana Mato ha decidido excluir a las mujeres lesbianas y mujeres solas de los tratamientos de reproducción asistida dentro del sistema público de salud. El argumento esgrimido es que se reserva para aquellos casos de infertilidad, entendida como la “ausencia de consecución de embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales con coito vaginal sin empleo de métodos anticonceptivos”. ¿Y las mujeres lesbianas? ¿Y qué pasa si una mujer sola decide libremente que quiere se madre?. ¿Deberán recurrir de forma impuesta a mantener relaciones sexuales con un hombre para poder ser madres?.

Ahora bien, si tienes recursos económicos suficientes podrás ejercer libremente la opción de maternidad que elijas, como hizo la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. La maternidad deja de ser un derecho para convertirse en una opción a golpe de talonario, por lo que se está negando la igualdad en el acceso a los recursos a aquellas mujeres que carezcan de recursos económicos suficientes. La derecha rompe con esta medida un principio básico, el de la igualdad y la equidad. Para el PP hay mujeres de primera y mujeres de segunda. 

La derecha habla de la defensa de familia, pero queda claro que no todas las familias son objeto de los mismos derechos dentro del ideario del PP. La derecha, durante todo el debate sobre la posible reforma de la Ley del aborto nos vendía la idea de que había que  garantizar el derecho de una mujer a ser madre. Ahora vemos que no se defienden todas las maternidades, sólo las representadas por una pareja heterosexual, discriminando a las mujeres por su orientación sexual, por su decisión de ejercer una maternidad en solitario y por sus circunstancias económicas.

Nos encontramos ante una medida que no tiene justificación alguna, que solo reconoce aquellas maternidades heteronormativas, es decir, entre un hombre y una mujer. La derecha nos quiere imponer un modelo de mujer y un modelo de maternidad que no reconoce la diversidad y que atenta contra el principio de igualdad y no discriminación. Los derechos nunca pueden estar condicionados por cuestiones morales o ideológicas.

En definitiva, se trata de una medida discriminatoria y con una carga ideológica machista y lesbófoba.  

Nota: Artículo de opinión publicado en Canarias 7, el 23 de julio de 2013 
http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=307381 

miércoles, 12 de junio de 2013

El feminismo como respuesta

  "Ser "femenina" como quieren las ilusas, es estar sometida sólo a los imperativos sexuales, sin aspirar más que a ser nodriza y gobernanta. Ser feminista es ser mujer respetada, consciente, con personalidad, con derechos que no se oponen al amor, al hogar o a la maternidad. El feminismo, con las diversas ramas que nacen de su único tronco, no es más que la vindicación de los derechos de la mujer".
Carmen de Burgos "Colombine": La mujer moderna y sus derechos, 1917



Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en la Conferencia Política organizada por el PSOE en Sevilla bajo el lema “Ganar el futuro con la igualdad”. Además de analizar y compartir las distintas propuestas que desde el PSOE se plantean para seguir impulsando las políticas de igualdad en España y también para propiciar cambios en la propia organización, hubo un elemento fundamental que estuvo presente durante toda la jornada: el feminismo ha sido y es la respuesta para seguir avanzando en materia de igualdad.

Estamos ante una crisis que no es sólo económica, sino también ideológica. Desde la Transición nunca habían estado tan cuestionadas las políticas de igualdad, los derechos y las libertades de las mujeres. La crisis se ha convertido en la excusa perfecta para recortar derechos, con la alianza protagonizada por la derecha más reaccionaria y la jerarquía católica nos quieren imponer unas políticas que no sólo no nos permiten seguir avanzando, sino que atentan directamente contra la libertad y la autonomía de las mujeres. La reforma laboral, el desmantelamiento del Estado del Bienestar, los recortes en la Ley de la Dependencia, el anteproyecto de reforma del Código Penal, la reforma de la Ley de bases de régimen local que suprime la igualdad como competencia municipal, la reforma de la Ley de salud sexual y reproductiva, todas las políticas y propuestas legislativas del Partido Popular se dirigen a limitar la libertad y la autonomía de las mujeres.

La única respuesta posible es el feminismo porque su acción política es la que ha posibilitado ampliar en campo de libertad de las mujeres. Como dijo Amelia Valcárcel durante las jornadas, “el análisis puede ser de género, pero las políticas tienen que ser feministas”. El control de la libertad y la autonomía de las mujeres ha sido una constante histórica en todas las culturas a lo largo del tiempo. El feminismo nos ha permitido poner nombre al malestar de las mujeres en un modelo de relaciones sociales y relaciones afectivas que tenía en la desigualdad su pilar principal y en la ideología machista su justificación. El feminismo ha cuestionado este modelo en el que la autoridad en lo público y lo privado estaba representado en exclusiva por los varones, ha hecho visible y puesto nombre a la violencia ejercida por los hombres hacia las mujeres en el espacio público y en el privado, ha cuestionado la división sexual del trabajo y los roles tradicionales de género, ha ampliado el campo de derechos y de libertades de las mujeres. En definitiva, los valores que representa el feminismo ha permitido reforzar los principios democráticos y los derechos de  ciudadanía para todas las personas.

Las leyes denunciadas y cuestionadas por el PP, son leyes cuyo objetivo es ampliar derechos y avanzar en el camino de la igualdad entre hombres y mujeres en unos casos: la Ley para la igualdad efectiva, la Ley integral contra la violencia de género, la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo o la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Leyes que han sido el producto del trabajo conjunto con las organizaciones de mujeres y con el movimiento feminista y que por esa misma razón se convierten en la fuente de todos los males para la derecha política y religiosa.

El último atentado a la libertad y autonomía de las mujeres se está perpetrando a través de la reforma de la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Sin libertad no hay igualdad y uno de los presupuestos de esa libertad es la libertad sexual. Una libertad sexual que pasa por ser dueñas de nuestro cuerpo, es decir, libres para decidir.

Feminismo y socialismo tienen que ir de la mano, como así ha sido a lo largo de nuestra historia gracias a muchas mujeres feministas y socialistas que con su trabajo y compromiso han enriquecido los valores que representa el socialismo. Valores y principios que se han plasmado en una acción política que ha permitido ir logrando mayores cuotas de igualdad. Desde la creación del primer organismo de igualdad, el Instituto de la Mujer en 1983, que tuvo al frente a una feminista socialista, Carlota Bustelo, hasta la Ley Orgánica para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres de 2007 o la propuesta de reformar la Constitución para recoger la igualdad entre mujeres y hombres; desde la creación de la Comisión Mujer y Socialismo en 1976, pasando por las cuotas del 25% hasta llegar a la propuesta de listas cremalleras, el PSOE siempre ha estado en primera línea en la defensa de la igualdad gracias al trabajo de las feministas socialistas, no vayamos a pensar que los cambios ocurren milagrosamente o por arte de magia. No basta con creer y defender la igualdad de oportunidades en el empleo, la educación, la igualdad en el acceso a la sanidad, etc…La igualdad de género, la igualdad que defiende el feminismo tiene que seguir formando parte de nuestro ADN político.

Si queremos avanzar en la igualdad real entre mujeres y hombres tenemos que defender la libertad y la autonomía de la mujeres y para hacerlo el feminismo es la respuesta, porque únicamente desde los valores y principios que representa podremos orientar nuestra acción política y podremos seguir avanzando hacia una sociedad con una democracia plena, más justa y más equitativa, para mujeres y para hombres. En definitiva, sólo desde el feminismo podremos dar una respuesta eficaz a los nuevos retos a los que se enfrenta la igualdad.

Artículo publicado en la Violetina nº 6. Boletín sobre igualdad elaborado  por Juventudes Socialistas de Canarias

domingo, 24 de marzo de 2013

Feminismos en red y en la Red




Talleres Igualdad Si, con Montserrat Boix

Si queremos ser visibles tenemos que ocupar el espacio público del siglo XXI, la Red.


En unos momentos en los que tanto se cuestionan las políticas de igualdad y los derechos conquistados por las mujeres, necesitamos estrategias para hacer frente a las amenzas de retrocesos que se avecinan. Tenemos un instrumento muy potente para posicionarnos y posicionar nuestras vindicaciones: la Red. Internet y las redes sociales nos permiten lanzar mensajes, compartir, generar opinión y fomentar el diálogo, además de favorecer el trabajo en red. Nos permite también superar las distancias y la no presencia física, algo fundamental en un territorio alejado y fragmentado como es el nuestro. Necesitamos compartir una comunicación estratégica, las individualidades carecen de valor a la hora de formular una estrategia. En la Red los discursos individuales pueden tener presencia, pero no generan estrategia si no compartimos y nos hacemos visibles entre todas. La suma de individualidades no genera el todo, el posicionamiento estratégico se logra cuando trabajamos en red.

En un contexto adverso a los avances en igualdad, a las conquistas que las mujeres hemos ido logrando en los últimos 30 años, la comunicación social se convierte en un instrumento fundamental para subvertir esos modelos de pensamiento y de práctica que tratan de distorsionar el auténtico significado de la lucha feminista. El feminismo nunca ha formado parte del discurso mayoritario, hemos actuado en el limes de los discursos oficiales y no hemos formado parte de las estructuras de poder, por lo que no hemos tenido cabida en los medios de comunicación tradicionales más allá de cuestiones puntuales. Aunque en la relación con los medios de comunicación ha habido avances, y no sería justo dar un tratamiento igual a quienes trabajan en la profesión, ya que cada vez hay más profesionales sensibles a las cuestiones de género, lo cierto es que en la agenda mediática no suele estar presente el feminismo, ya que los "grandes temas", los "grandes debates sociales", siempre son otros. 

En los últimos años han surgido movimientos sociales que exigen la transformación de las estructuras sociales, políticas, económicas para hacerlas más abiertas, más transparentes y participativas. Movimientos que han tenido y tienen una gran repercusión mediática. Lo vimos con el 15M o con el movimiento Stop Desahucios. Sin embargo, si ha existido y existe un gran movimiento social crítico ha sido el feminismo, que tiene un cuerpo teórico y una experiencia práctica demostrada de transformación social, y a pesar de ello, no llegamos a tener el reconocimiento social y mediático de otros movimientos sociales. Es cierto que no es sólo una cuestión de estrategia, precisamente porque el feminismo cuestiona la base misma de las estructuras de poder ha sido y sigue siendo estigmatizado. Cuántas veces hemos oído eso de "yo estoy a favor de la igualdad, pero no soy feminista". Y a pesar de quienes nos niegan, los avances se han ido produciendo, hemos ido transformando las estructuras sociales y conquistando espacios de libertad para las mujeres, para todas ... se declaren feministas o no. 

Insisto, estamos en un momento crítico para las conquistas sociales en igualdad, ponernos las gafas violeta ya no es suficiente, tenemos que abrir y generar espacios de comunicación y debate social y no podemos desaprovechar el potencial que la Red nos ofrece. El siglo XXI es el tiempo de la sociedad de la información y el conocimiento, pero qué información y qué conocimiento se genere depende de nosotras. Soy consciente de que en estos momentos el movimiento asociativo vive inmerso en problemas de subsistencia, pero no podemos dejar que lo urgente no permita ver lo importante, es más, el reconocimiento nace del conocimiento, lo que no se ve no existe, si no se participa en la Red, si no se está visible y con capacidad para generar debate social, esa subsistencia que no es solo económica, no estará garantizada.

¿Qué herramientas tenemos, cómo articularlas?

El primer paso sería contar con un blog, ya sea personal y/o de la asociación, un blog que permita conectar y sindicar con otros blogs (es decir, incluir en nuestros blogs un espacio para una blogosfera de mujeres y asociaciones, en definitiva aplicar la sororidad también a este mundo de la comunicación social en clave feminista) para compartir información y generar opinión en la Red. Al igual que ocurre en el ámbito del debate público no virtual, las mujeres hemos sido socializadas para no sentirnos protagonistas, para no tomar la palabra. En estos días que hemos estado desarrollando los talleres de Igualdad SI, he escuchado a algunas mujeres afirmar que su opinión no era importante. Todas tenemos mucho que decir y también podemos compartir lo que dicen otras, de esa forma amplificamos el debate y vamos haciendo red, esa es la estrategia. Dedicamos mucha energía y tiempo en el Facebook, pero lo que ahí decimos ahí se queda, no tiene trascendencia en la Red. Cuando usamos Twitter, tenemos que generar conversaciones y para ello es importante el uso estratégico de los hashtag para reconocernos, encontrarnos, formular acciones colectivas y multiplicar el debate. El blog tiene que ser nuestra base de operaciones y a partir de ahí lanzar el mensaje a través de las redes sociales, etiquetando estratégicamente los contenidos para que puedan aparecer en las búsquedas a través de la Red. A partir de ahí, se trata de seguir experimentado con las distintas herramientas que existen, apostar también por los contenidos multimedia, coordinar acciones que puedan ser transmitida en tiempo real en las redes sociales, por ejemplo, en fechas significativas como el 8 de marzo o el 25 de noviembre. Todo es empezar, si sabemos hacia dónde queremos ir.

Haciendo un uso estratégico de las redes sociales podemos generar acciones colectivas, superar los valores que impone la cultura dominante, generar conciencia crítica y situar el discurso feminista y los valores de defensa de la igualdad en el debate social, así como dar fortaleza al proceso de transformación social en clave de igualdad.

lunes, 18 de marzo de 2013

Derechos de las mujeres ¿en crisis?


¿Qué impacto está teniendo la crisis en los derechos de las mujeres? ¿ Será que hemos tenido derechos que estaban por encima de nuestras posibilidades? ¿O es qué se está planteando un cambio de modelo que plantea necesariamente una reformulación de los derechos de las mujeres?.



Érase una vez ...

Para hablar de los derechos de las mujeres en estos tiempos de crisis podríamos empezar como en los cuentos…érase una vez unas mujeres que creyeron conquistar sus derechos y una vez conquistados fueron felices y comieron perdices…Pero ya sabemos que los cuentos, cuentos son y que lo que creíamos conquistado ha sido un espejismo porque ahora nuevamente vuelven a ser cuestionados esos derechos y corren el riesgo de desaparecer o cuando menos, difuminarse tanto que no seamos capaces de reconocerlos. Y lo que me parece peor, es que vamos aceptando estos cambios con resignación … ¿será que los derechos conseguidos estaban por encima de nuestras posibilidades?. Las mujeres llevamos años luchando por ser sujetos de derechos, por poner en la agenda política aquellas cuestiones que nos afectaban a las mujeres por el hecho de ser mujeres pero que no por ello eran “problemas de mujeres” sino que, en tanto que situaciones arraigadas estructuralmente en la sociedad, requerían de la consideración de problema social y por tanto, de una respuesta integral por parte de los poderes públicos.



Se han dicho muchas cosas sobre la crisis, pero lo que no se suele hacer es ponerle rostro a la crisis. ¿El impacto de la crisis es igual en hombres y en mujeres? O mejor dicho, las medidas políticas que se están tomando para salir de la crisis, ¿tienen el mismo impacto en mujeres y en hombres? Y si no tienen el mismo impacto, y si el impacto, en sentido negativo, es mayor en las mujeres, por qué no se habla de ello.


Retrocesos en los índices de igualdad de género



España ha retrocedido en los índices que miden la igualdad de género en cada país, a la cabeza se encuentran países como Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia. Esta posición privilegiada tiene mucho que ver con las medidas políticas desarrolladas por estos países desde hace muchos años. En  cambio, España ha retrocedido 14 puntos en 2012 según el índice global de igualdad de género del Foro Económico Mundial, del puesto 12 hemos pasado al 26. En el año 2010 España se situaba en el puesto 11. En esta mejora que se venía produciendo en nuestro país algo tendrían que ver las medidas políticas que se estaban poniendo en marcha: Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la Violencia de Género, Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, mejoras en las políticas de conciliación de la vida laboral y personal o la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia. Si estas leyes siguen vigentes, entonces ¿por qué retrocedemos en materia de igualdad?.



Cuando se hacen públicos estos datos los titulares de los periódicos se hacen eco, se realizan algunos análisis en clave de género, pero al día siguiente la crisis y el impacto de las medidas políticas, vuelven a dejarlos sin rostro. Sin duda, esta falta de visibilidad de las mujeres en la crisis tiene como consecuencia que ni en el diagnóstico ni en las medidas que se plantean, se tengan en cuenta la desigual situación que tienen las mujeres en los distintos ámbitos de la sociedad y que las distintas brechas estructurales, lejos de reducirse, se vayan incrementando a golpe de decreto que impone el Gobierno de España. ¿olvido inocente? ¿O es qué el cambio de modelo que parece que nos quieren imponer plantea una reformulación de los derechos de las mujeres? ¿qué papel nos reserva a las mujeres este nuevo modelo?.


Y estalla la crisis...


El estallido de la crisis, con el crack de la burbuja inmobiliaria, tuvo un impacto inmediato en sectores económicos fuertemente masculinizados. Las cifras del desempleo masculino se dispararon y por primera vez el número de parados hombres fue superior al de mujeres. Podemos pensar que la situación se ha ido “equilibrando”, en el último cuatrimestre de 2012, según datos de la EPA, la tasa de paro masculina se sitúa en 25,58% y la femenina en 26,55%. En cuanto a la tasa de actividad femenina, se sitúa en 53,42% y la masculina en 66,52%. Si analizamos los datos de inactividad, el número de hombres en esta situación es de 6.245.000 y las mujeres suponen 9.165.000, si bien se observa un incremento de hombres que pasan a esta situación y un descenso en el número de mujeres inactivas debido a la necesidad de compensar la falta o caída de ingresos familiares por el impacto de la crisis en el empleo masculino. Pero esta imagen no debe llevarnos a pensar que la situación y posición de las mujeres en el mercado laboral es la misma que la de los hombres. Hablamos de una situación de desigualdad estructural que se evidencia en las mayores tasas de precariedad en el empleo feminino, mayor presencia en los contratos a tiempo parcial, segregación del mercado laboral, techo de cristal, desigualdad retributiva, etc.



Las cifras, a priori,  parecen justificar la mayor atención que se ha prestado a aquellos sectores con mayor presencia masculina, como la construcción, automóvil o finanzas y ha pasado más desapercibida la situación de aquellos otros sectores de actividad fuertemente feminizados, como la sanidad, la educación, o el sector servicios. Sin embargo, es en estos sectores donde se está destruyendo el empleo femenino, destrucción de empleo que está directamente relacionada con las políticas de desmantelamiento del Estado del Bienestar que está llevando a cabo el Gobierno de Rajoy.


Reforma laboral


Si analizamos la reforma laboral impuesta por el PP, vemos como las medidas de conciliación y los planes de igualdad que se negociaban en los convenios colectivos, quedan sin efecto por la posibilidad de las empresas de descolgarse de estos convenios, haciendo prevalecer el convenio de empresa; las empresas unilateralmente pueden rebajar lo salarios por razones de competitividad y productividad; dejar la puerta abierta a los despidos colectivos en el sector público, afecta más a las mujeres, al ser un sector muy feminizado; la posibilidad de modificar las condiciones de trabajo (horarios, salarios, funciones…),  hace más vulnerable el empleo de las mujeres, que son mayoría en el empleo a tiempo parcial, y no porque quieran trabajar menos horas, sino porque necesitan disponer de tiempo para conciliar vida laboral y familiar, al mismo tiempo, dificulta la corresponsabilidad, es decir, la posibilidad de que los hombres se incorporen también a la responsabilidad compartida de los cuidados. Las mujeres ya estábamos en situación de precariedad. Las mujeres, en Canarias, ganamos de media 16,12% menos que los hombres. La media europea se sitúa en el 15%. Y con estas medidas, la brecha de género en el mercado laboral va a ir incrementándose cada vez más.



Pero no solo hablamos del impacto en el mercado laboral, los fuertes recortes impuestos por la actual política de control del déficit a cualquier precio, y ya sabemos quienes están pagando el “precio", está afectando a materias como la Sanidad y la Educación y, en general a todos aquellos servicios públicos que hacen posible el Estado del Bienestar, lo que tiene un impacto mucho mayor en las mujeres, ya que el Estado del Bienestar ha sido nuestro gran aliado. El incremento de la participación de las mujeres en el mercado laboral y el incremento de las tasas de actividad que se produce a partir de la Transición, ha estado relacionado, en primer lugar, con la mejora en la cualificación de las mujeres, llegando a ser mayoría hoy entre quienes terminan sus estudios universitarios, pero también gracias a la transferencia que se produce de los trabajos no remunerados de cuidados en la familia, entiéndase mujeres, a los servicios públicos.


¿Cambio de modelo?


La crisis económica está sirviendo como excusa para un cambio de modelo que es ideológico. Lo vemos en la forma en que están haciendo inviables determinados servicios públicos por los recortes económicos, o en la propuesta de reforma de la Ley de bases del régimen local que somete la prestación de servicios públicos por parte de los ayuntamientos al dogma económico y además hace desaparecer algunas competencias. Los municipios de más de 20.000 habitantes pueden recibir del Estado o Comunidad Autónoma, por delegación y con ficha financiera, delegadas 14 competencias. Disminuyen competencias y otras desaparecen definitivamente como la promoción de la igualdad de género. En paralelo, asistimos a la privatización de servicios públicos, de su gestión o el desarrollo de fórmulas de  copago en servicios que son básicos para la mayoría de la población.



Si desaparecen servicios públicos, si éstos son privatizados, ¿quienes van a sufrir más ese impacto?. Sin ninguna duda, las mujeres, porque son las que más necesitan esos servicios que el Estado va a dejar de prestar. La alternativa creo que es evidente, se está reforzando un modelo de domesticidad para la mujeres, en el que sean las mujeres las que, con su trabajo no remunerado en el hogar, hagan frente a los servicios públicos que se dejan de prestar. Esto se va a traducir en falta de autonomía económica en el presente y, también en pobreza presente y futura al dejar de cotizar para poder tener derecho a una pensión medianamente digna el día de mañana.



El impacto del desmantelamiento de la Ley de Dependencia, que suponía el reconocimiento de un nuevo derecho, tiene rostro de mujer. Por un lado, porque es un sector de empleo feminizado, porque la mayoría de las personas mayores de 80 en situación de dependencia son mujeres, por la mayor esperanza de vida y, por otro, porque las mujeres son mayoría entre quienes ejercen de cuidadoras informales. Al ampliar el copago de los servicios y disminuir la cuantía de las prestaciones económicas,  al eliminar el pago a la Seguridad Social a efectos de poder cobrar el día de mañana una pensión, se está condenando a muchas mujeres a una situación de vulnerabilidad,  precariedad y disminución de expectativas vitales.



Nuestros derechos están en claro retroceso y en paralelo se están reforzando los discursos que cuestionan avances legislativos tan importantes como la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la Violencia de Género, una ley pionera en el mundo y que ha servido de ejemplo para otros países. Sin embargo, determinados sectores se siguen cuestionando los datos de las denuncias, se culpabiliza a las víctimas y se genera alarma social en vez de generar apoyo a las víctimas y condena social frente al agresor. Con la reforma de la Ley de Tasas Judiciales, las mujeres víctimas de violencia de género tienen que pagar para pedir el divorcio de su agresor; en el anteproyecto de reforma del Código Penal se suprime el término violencia de género, se introduce la opción a la mediación y la previsión de multa como medida sustitutiva a la privación de libertad a imponer en alguno de los delitos relacionados con la violencia de género, las vejaciones se consideran faltas en vez de delitos o la supresión del agravamiento de la pena cuando el hecho punible tenga lugar antes los hijos e hijas, son ejemplos del distinto tratamiento que se está empezando a dar a la violencia de género.



Si hablamos de derechos de salud sexual y derechos reproductivos, está en cuestión la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Un claro ejemplo de hasta dónde estamos retrocediendo y como no es solo la crisis lo que está detrás de las decisiones políticas que se están tomando. La actual legislación reconoce a las mujeres el derecho a una maternidad decidida libremente, se garantiza el derecho  a la educación y a la salud sexual, una ley que permitió superar la inseguridad jurídica del modelo de supuestos de la Ley de 1985, estableciendo unos plazos en los que la mujer libremente puede decidir interrumpir su embarazo. El Ministro Gallardón llegó a afirmar que existía violencia estructural para justificar su reforma y que la maternidad es la que hace a las mujeres “auténticamente mujeres”. Parece que el señor Ministro entiende que ser una auténtica mujer es ser tuteladas a la hora de decidir y negar el derecho de las mujeres a la intimidad y la autonomía personal. Soy madre si yo lo decido, no porque sea el destino universal de las mujeres, y lo que yo soy como sujeto no lo define el hecho biológico de procrear sino la libertad de decidir.
La igualdad de género no está presente en el discurso imperante sobre la crisis, no se percibe la reducción y el grave retroceso de los logros conseguidos. Se habla de igualdad como algo específico de las mujeres, y se va afirmando un discurso que dice que ahora hay temas más importantes que resolver, que las políticas de igualdad pueden esperar. Pero si no se incorpora el género al diagnóstico global sobre la crisis, las medidas de respuesta van a seguir aumentado las brechas existentes. Llegadas a este punto tendríamos que  volver a preguntarnos ¿olvido inocente? ¿O es qué el cambio de modelo que parece que nos quieren imponer plantea necesariamente una reformulación de los derechos de las mujeres?.




Visitando las islas y encontrándonos con las asociaciones de mujeres

Resumen gráfico de las reuniones con representantes de las asociaciones de mujeres de Canarias

lunes, 25 de febrero de 2013

Perseverar en la Lucha; afianzar los progresos

Declaración Institucional del Gobierno de Canarias con motivo del Día Internacional de las Mujeres




Conmemoramos este 2013 el Día Internacional de la Mujer cuando se  cumplen 65 años desde la proclamación por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Declaración Universal de Derechos Humanos, sin distinción entre sexos; y 34 desde la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, en la que se destaca que “la máxima participación de la mujer en igualdad de condiciones con el hombre, en todos los campos, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz”.

Pero la lucha por la participación de las mujeres en la sociedad en igualdad de condiciones que el hombre se inició muchos años antes, con la aspiración por la emancipación femenina en términos de igualdad de derechos. Han sido décadas en que las mujeres se han enfrentado al machismo, a la misoginia, a la exclusión, a la invisibilidad o a la falta de reconocimiento a su labor como fuerza motriz del desarrollo económico y social y que hoy, por fin, asumimos.

Después de años de avances y conquistas, celebramos en 2013 el Día Internacional de la Mujer con incertidumbre ante el futuro. Los avances en materia de igualdad se han traducido en mejores condiciones de vida y nuevos derechos para las mujeres. En estos momentos estamos viviendo una crisis económica que tiene implicaciones en el conjunto de la sociedad y que genera nuevos retos y desafíos para la igualdad de oportunidades. Una época en la que aumentan las desigualdades y se corre el peligro de que pierda el impulso de las últimas décadas en materia de políticas de igualdad y se produzcan graves retrocesos en derechos que creíamos consolidados.

En materia de políticas de igualdad y de derechos no  hay margen para el retroceso. No podemos bajar la guardia. En el mundo aún pervive la violencia física, psíquica, sexual y económica contra las mujeres;  se siguen produciendo violaciones a su derecho a la libertad e igualdad; son las principales víctimas de la pobreza; persisten conductas obstinadas en hacer invisibles a las mujeres;  sigue siendo escasa la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y se incrementa la precariedad laboral, la discriminación salarial, las dificultades para conciliar la vida laboral y personal y la falta de corresponsabilidad en los cuidados.

El Gobierno de Canarias entiende que la crisis no puede ser utilizada como excusa para abandonar las políticas de igualdad género, ni para legitimar la desigualdad; puede y debe ser una oportunidad, nunca un retroceso. Tenemos que seguir reforzando aquellas políticas y servicios dirigidos a las personas más vulnerables, como es el caso de las mujeres y menores en situación de violencia de género. En estos tiempos de crisis tenemos la obligación de afianzar los progresos y situar la igualdad en el centro de todas las actuaciones,  ya que solo podremos afrontar la salida de esta etapa de importantes dificultades con la aportación de todos y todas, con la contribución de hombres y mujeres, en igualdad en todos los campos y con el afianzamiento y la mejora de derechos. No hay otra opción.

La defensa de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres deben estar por encima de las individualidades; es más, tenemos que apoyar al movimiento feminista y a colectivos de mujeres, así como conseguir la implicación de toda la ciudadanía. La Unión Europea conmemora este año el 20 aniversario de la institución de la ciudadanía de la Unión y los derechos asociados a la misma, entre los que debe estar, sin duda, la igualdad entre mujeres y hombres. Una Europa social que debe mantener y reforzar los derechos de ciudadanía y que necesita de las capacidades y cualidades de las mujeres para seguir avanzando.

Las mujeres continúan siendo objeto de importantes discriminaciones y la desigualdad continúa estando muy arraigada en la sociedad actual. El ritmo de progreso es lento, pero debe ser continuo. No es tiempo para pausas. Hay que trabajar en la consolidación y ampliación de derechos, en la concienciación y sensibilización, en desterrar comportamientos injustos y anquilosados, desde la responsabilidad de hombres y mujeres, de colectivos y de Administraciones.


El Gobierno de Canarias está convencido de que el trabajo conjunto y continuado es esencial y en esa labor ponemos nuestro empeño diario. Solo con la igualdad será posible una sociedad más democrática y justa.

domingo, 24 de febrero de 2013

Reunión en Lanzarote con Tiemar y Mararía

Reunión con asociaciones de mujeres de LanzaroteReunión con asociaciones de mujeres de LanzaroteReunión con asociaciones de mujeres de LanzaroteReunión con asociaciones de mujeres de LanzaroteReunión con asociaciones de mujeres de LanzaroteReunión con asociaciones de mujeres de Lanzarote
Reunión con asociaciones de mujeres de Lanzarote

Reunión de trabajo celebrada en Lanzarote con representantes de las asociaciones de mujeres de la isla para informarles sobre la línea de subvenciones y los procesos de justificación, y no menos importante, aprovechar para conocer de primera mano las preocupaciones e inquietudes de las asociaciones de mujeres de la isla.

jueves, 21 de febrero de 2013

viernes, 18 de enero de 2013

Menores expuestos a la violencia de género: las víctimas invisibles





En los últimos años se ha ido incrementando la conciencia sobre las consecuencias que la violencia machista ejercida en el ámbito de la pareja tiene sobre los hijos e hijas de las mujeres en situación de violencia de género. La experiencia de trabajo en los recursos especializados ha permitido tomar conciencia sobre el hecho de que los y las menores no son meros expectadores pasivos de la violencia ejercida por el padre o pareja sobre la madre, sino que esa exposición les  convierte en víctimas directas de la violencia machista. 
  Durante mucho tiempo se ha considerado que interviniendo con la madre, trabajando para su recuperación, se lograba también recuperar el bienestar de las hijas e hijos. Este enfoque ha invisibilizado la situación y el impacto que la violencia tenía sobre los y las menores. Se debe trabajar en la recuperación de las secuelas que presentan los niños y niñas expuestos a la violencia de género y se debe trabajar también la recuperación del vínculo de la madre con sus hijos e hijas, que se ha visto afectado en muchos casos, por el sentimiento de desprotección en que han crecido estos menores.

La Ley Orgánica del 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género establece, en su exposición de motivos, que las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se encuentran en su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta violencia. La Ley consigna también su protección no sólo para la tutela de los derechos de los menores, sino para garantizar de forma efectiva las medidas de protección adoptadas respecto de la mujer. 

El primer objetivo de esta guía es visibilizar que los hijos e hijas de las mujeres en situación de violencia de género deben ser considerados también víctimas de la violencia machista. No sólo en los casos en los que los menores sufren la violencia física o psicológica de forma directa, sino incluso por la exposición a la violencia ejercida sobre la madre. Los menores pueden ser testigos de la violencia, o incluso aunque no sean testigos perciben las secuelas de la violencia y aunque se trate de evitar la presencia de los menores, las paredes son muy finas y al final la violencia impacta en la vida de los y las menores. La exposición a la violencia machista tiene un efecto negativo evidente en la vida de los menores, en su bienestar y desarrollo. Vivir en una familia donde la madre es maltratada por su pareja significa la exposición a situaciones de opresión y control y a un modelo de relación basado en el abuso de poder y la desigualdad.

No podemos olvidar que en el año 2012 un menor fue asesinado por su padre en Gran Canaria.


El segundo objetivo es ofrecer a las y los profesionales que  trabajan directamente en los servicios especializados en la atención a mujeres en situación de violencia de género o bien que trabajan con menores, una herramienta de trabajo y consulta y de apoyo en su trabajo diario, así como facilitar herramientas para la detección, orientación y derivación de menores y mujeres en situación de violencia de género.